Historia de la Fundación Barquín Hermoso

Esta fundación fue instituida por Doña. Antonia Hermoso y Barquín, en testamento otorgado el 9 de mayo de 1896, ante el notario de Laredo D. Claudio Vázquez Balaguer 249. Doña. Antonia había nacido en Ontón (Castro Urdiales) en 1836, siendo sus padres D. Félix Hermoso y Doña. Maria Asunción Barquín. Estuvo casada con D. Patricio Barquín y Ruiz, de cuyo matrimonio nació un hijo, José Antonio Agustín. Eran grandes propietarios de inmuebles y fincas en la villa de Castro Urdiales, disfrutando de un alto nivel económico y social. El futuro de su único hijo -disminuido físico en grado máximo, sordomudo y enajenado mental- les preocupaba enormemente por su invalidez, cuando ellos no estuvieran presentes. Patricio Barquín premurió a su esposa e hijo, y en su testamento de 8 de mayo de 1890, dejó nombrado un Consejo de familia que les sustituyera en la tutela y cuidado del hijo, en caso de morir antes que éste. Doña Antonia, en testamento otorgado el 9 de mayo de 1896, articuló todos los aspectos referidos a la transmisión de sus legados y bienes, y a la institución de una fundación que les sobreviviese. Al morir el 20 de octubre de este mismo año, se ejecutó la testamentaria dando cumplimiento a las ultimas voluntades.


Según el testamento fue declarado heredero universal su hijo José Agustín, pero dada su incapacidad legalmente reconocida, se nombraron herederas usufructuarias conjuntas de los bienes las hermanas de la legataria, Victoria y Josefa Hermoso y Barquín, y como herederos sustitutos las Escuelas y Asilo de Párvulos de Castro Urdiales, cuando acabase el usufructo de las respectivas hermanas. La tutoría y el cuidado de D. Agustin que asumido por el Consejo de Familia nombrado por la madre a tal efecto, al que dejó dadas las indicaciones pertinentes para que la atención de su hijo quedase asegurada. Dispuso que la persona que se encargase del cuidado y asistencia de su hijo, viviendo con él, recibiera la asignación diaria de 15 Ptas. de sueldo o gratificación, corriendo la alimentación a cargo de los bienes hereditarios. Nombró para esta misión a su hermana Doña. Josefa, al marido de ésta D. Manuel San Cristóbal, y a su otra hermana Doña. Victoria Hermosa y Barquín. A falta de estas, designo para dicho cargo a diversas personas de su entera confianza en el orden por ella indicado, entre las que se encontraba D. Cándido Pérez de Camino y Villa, que más tarde otorgaría la escritura de la presente fundación. Pedía al Consejo de Familia el cumplimiento exacto de su voluntad, y tras su desaparición, delegaba en el Consejo de Familia el nombramiento de otra persona, atendiendo a los deseos manifestados por su hijo y velando, porque la persona elegida actuase más por amor al incapacitado que por afán de lucro. Legó además la cantidad de 2.000 Ptas. en metálico, para la persona que en la última enfermedad de su hijo le asistiera y le acompañara en el momento de la muerte.

 
Puede parecer prolijo relatar estos aspectos pero intentan poner de relieve la preocupación de muchas familias, que sufren la existencia de hijos disminuidos de cualquier índole, en asegurar el bienestar y la atención a estos desvalidos cuando los padres fallezcan. Esta circunstancia ha dado lugar a la creación de numerosas fundaciones, en el intento de garantizar una asistencia digna a los minusválidos.


Patrimonio

 

Fueron destinados diversos legados a familiares, a particulares y a sufragios por el alma de los donantes. También se estableció, que ocurrida la muerte del hijo y de las hermanas, se donaran las siguientes cantidades: 15.000 Ptas. al Santo Hospital de San Nicolás en Castro Urdiales. 5.000 Ptas. a los pobres más necesitados de la Villa. 25.000 Ptas. al Colegio de Sordomudos de Deusto (Vizcaya), con la obligación a perpetuidad de educar un sordomudo pobre nacido en este termino municipal. 50.000 Ptas. para la construcción de un Hospital con su capilla de nueva planta, en terreno propiedad de la donante. Para su mantenimiento y el del capellán destinaba 150.000 Ptas. -que deberían invertir adecuadamente sus albaceas-, para que con las rentas se pudiera sostener adecuadamente la institución. 15.000 Ptas. para la construcción en terreno de su propiedad, de una Escuela y Asilo de Párvulos, donde se diera la educación gratuita a los niños de Castro Urdiales, dando preferencia a los que vivieran en la barriada de Talledo. 50.000 Ptas. para que con sus intereses al 3% anual, se pagase al maestro de la escuela, destinándose el resto a material: libros, mapas, tinta y plumas, que deberían ser gratuitas para todos los asistentes.

 

Evolución

Los albaceas, con buen criterio, cumplieron de forma inmediata algunos legados, dejando aplazados otros en tanto viviera el heredero, D. José Agustín. Así se hizo efectivo el pago de 15 Ptas. diarias a la persona encargada del desvalido su propio tio mientras vivió y se cumplió el legado de las 300 misas en favor del alma del donante. El resto de los legados se aplazaron, excepto la construcción del Colegio. Doña. Antonia y Doña. Josefa, hermanas de la donante, murieron en 1902 y 1906 respectivamente, y su cuñado D. Manuel en 1907, quedando D. José Agustín bajo la protección del Consejo de Familia, que procuro al desvalido una asistencia atenta y eficaz. Enterados en el pueblo de la existencia de la fundación y valorando el Consejo de Familia, que la herencia era más que suficiente para atender las necesidades de D. José Agustín, se llego a un acuerdo entre dicho Consejo y el Ayuntamiento para erigir un Colegio de Segunda Enseñanza y de Comercio, gestionado por la orden religiosa del Corazón de María. La guerra civil de 1936 incidió negativamente tanto en la vida de José Agustín como en la del propio colegio. Se expolió la documentación sobre la herencia, desaparecieron muchos de los Títulos de Propiedad, la casa familiar fue saqueada, desapareciendo objetos de gran valor y grandes cantidades de dinero en metálico. Sus cuidadores, D. Ernesto Ucelay Franco y Doña. Ma. Asunción Zaballa, fueron perseguidos y tuvieron que trasladarse a Bilbao, al igual que el infortunado José Agustín. Obligado más tarde a volver a Castro Urdiales, fue ingresado en la Clínica de San Sebastián de donde fue obligado a salir por la fuerza. El Consejo de Familia nombrado por la Fundación fue relevado de sus funciones, y se nombró otro de forma ilegal que actuó sin ningún control exterior sobre los bienes del desvalido. D. Agustín murió el 3 de febrero de 1937 asistido por Doña. Mª Asunción Zaballa, que recibió el legado designado, a tal efecto, por la madre del finado.

 

El Consejo de Familia legal acudió al Juzgado para invalidar la actuación del Consejo nombrado ilegalmente. La actuación del Consejo de Familia irregular quedó en suspenso y paso la potestad de los bienes al albacea D. Cándido Pérez de Camino y Villa, abogado en ejercicio y notario jubilado, que había sido obligado a renunciar a sus derechos en la administración de los bienes de D. J. Agustín. El albacea obtuvo la reposición en su cargo en Octubre de 1937, iniciando múltiples gestiones para localizar y normalizar el patrimonio de la familia Barquín. Había desaparecido el dinero en metálico, las alhajas, la platería, los títulos de propiedad y los valores depositados en el Banco Bilbao, y resultaba difícil poder realizar la herencia. Hechas las denuncias a las autoridades pertinentes, el albacea invalido las actuaciones anteriores. Tras múltiples indagaciones logró hacerse con los títulos y resguardos de los bienes el 15 de octubre de 1937, pero no del dinero en metálico, ni de las alhajas. Se elaboró un inventario de los bienes, y una vez distribuidos los diversos legados ordenados por Doña. M.a Antonia, el resto paso a ser propiedad de la fundación. La elección del albacea o de la persona encargada de poner en funcionamiento una fundación es de vital importancia, pues muchas fundaciones no han llegado a buen término a causa de la negligencia -casual o calculada- de las personas destinadas para tal fin.

 

Al realizar la testamentaria surgió un pequeño conflicto ocasionado por un cambio de fines en la voluntad de la donante. En el testamento la donante formuló el deseo de construir una escuela en terrenos de su propiedad, para impartir la instrucción primaria gratuita a los niños de Castro Urdiales, con preferencia a los del barrio de Talledo (su lugar de origen). El Consejo de Familia viendo que la cuantía de los bienes era suficiente para asegurar al heredero todas las comodidades durante el resto de su vida decidió, junto con el Ayuntamiento, anticipar la construcción del colegio sin haber muerto el propietario y destinarlo a Colegio de Segunda Enseñanza y de Comercio, porque la enseñanza primaria estaba debidamente atendida en la villa. Llegados a un acuerdo el Consejo de Familia, el Ayuntamiento y el Padre General de la Orden de Misioneros del Corazón de María, se otorgó un contrato mediante el cual se convino en construir un edificio cuya propiedad la ostentaría D. José Antonio Barquín, siendo arrendatario el Ayuntamiento, que se obligaba a pagar al dueño los intereses de la suma que en la construcción e instalación del colegio se invirtieran. El colegio se dedicaría a la Segunda Enseñanza y al Comercio, encomendando su dirección a la orden religiosa. El documento se firmó el 27 de junio de 1924. El colegio 248 se construyó en un terreno propiedad del Sr. Barquín, en el paseo de Menéndez Pelayo. La escritura de la fundación se efectuó el 13 de agosto de 1942 por el albacea D. Cándido Pérez de Camino y Villa, denominándose "Asilo y Escuelas Fundación Barquín". La dotación de la institución ascendía a 1.642.018,25 pesetas, deducidos ya los gastos de testamentaria, los derechos reales y los distintos legados de carácter benéfico.

Al iniciarse el expediente de clasificación de la fundación y seguidos los trámites reglamentarios por la Junta de Beneficencia, el Ministerio condicionó la clasificación entendiendo “que la voluntad del testador es ley de toda fundación benéfica y que en modo alguno puede verse desmentida, excepcionada o soslayada por nuevas iniciativas particulares y al margen de la acción del Protectorado y considerando que tanto el albacea encargado de cumplir la voluntad de la Testadora, como el organismo tutelar del incapaz encargado de la conservación y defensa de sus bienes, se han permitido disponer de ellos a su buen saber y entender, haciendo caso omiso del testamento de la madre del incapaz” 250, por lo que se consideraba que había existido una arbitrariedad en la creación del colegio. El Ministerio de Gobernación otorgó la clasificación, pero exigió que se cumplieran los fines señalados por la donante al destinar los recursos económicos fundacionales. El Protectorado actuó correctamente como garante de la voluntad del donante, aun cuando ésta hubiera sido reinterpretada por conveniencia social y sin ánimo de lucro, por el Consejo de Familia y por el Ayuntamiento. Se inició un expediente de modificación de fines que concluyó en 1948, y ante la imposibilidad de cumplir todos los legados benéficos dispuestos por la donante, se decidió cumplir el legado al colegio de Deusto y la celebración de misas. El resto del capital se invirtió en Títulos de la Deuda, para que con sus rentas se mantuvieran las camas que fueran posibles en el Hospital Civil.

 

El patrimonio de la fundación era muy rico, poseía numerosas fincas e inmuebles conservados hasta tiempos recientes, circunstancia que se comprueba en el inventario de bienes, en la factura del edificio escolar, en los recursos pedagógicos que utilizaba y en la fotocopia el documento que aportamos. El colegio funcionó con gran eficacia según lo convenido hasta los años ochenta, regido por la citada orden, educando durante esos años a varias generaciones de castreños. Los resultados académicos debieron ser muy satisfactorios para el vecindario, y todavía se reúnen los antiguos alumnos anualmente para recordar su paso por el Colegio. Durante el primer mandato socialista el colegio pasó a ser gestionado por el Estado, dando alojamiento al Instituto de Enseñanzas Medias Ataúlfo Argenta.

 

En la actualidad, el Colegio Menéndez Pelayo regido por la Fundación Educere, de Escuelas Católicas, es el heredero de la Fundación. Imparte estudios de educación Infantil, Primaria y Secundaria, con gran afluencia de alumnado. Ha edificado un nuevo edificio de novedosa construcción, funcional y dotado de las más modernas instalaciones y tecnologías educativas, en la localidad de Brazomar, en sustitución del antiguo, más clásico aunque muy relevante en la arquitectura de la villa. Ambas instalaciones siguen prestando un valioso servicio a la villa de Castro Urdiales. Hace unos pocos años se enajenaron varias fincas de la fundación, de gran valor en el mercado, circunstancia que manifiesta la riqueza patrimonial de esta institución hasta tiempos recientes.

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